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El redescubrimiento del territorio

Para explorar nuevas fuentes de riqueza en el territorio neogranadino, la Corona adelantó la Expedición Botánica. esta institución científica revolucionó el mundo cultural del Virreinato.

Por Editorial
Bicentenario


Fotografía: Microscopio portátil. Atribuido a E. Culpeper. 1715-1730. Colección Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Arte y precisión

Con la Expedición llegaron instrumentos como un microscopio botánico que, a pesar de tener años de creados, eran desconocidos por la élite intelectual neogranadina.

Al finalizar el siglo XVIII, Mariquita, situada en el valle del alto Magdalena, por su ubicación y riqueza fue el escenario elegido para hacer el primer inventario de especies naturales: la Real Expedición Botánica, dirigida por Don José Celestino Mutis. Además del benéfico clima, contaba con el hecho de que allí el sabio gaditano estaba cerca de los reales de minas del Sapo y Santa Ana, zonas de extracción que fueron puestas bajo su cuidado por el arzobispo virrey Caballero y Góngora. En el cruce de caminos entre Honda y Neiva, y de Santafé con Antioquia y Chocó, permitía que desde Mariquita se accediera a diferentes paisajes.

Busto encarnado de Mutis: Obra de Salvador Rizo Blanco, uno de los pintores más importantes de la Expedición Botánica. Busto encarnado de José Celestino Mutis. Autor Salvador Rizo Blanco. Elaborado entre 1809-1810. Colección de Museo Nacional de Colombia

Allí había llegado el 9 de julio de 1783, tras una fugaz estancia de dos meses en La Mesa, en donde se iniciaron las labores de recolección de especies vegetales. Durante siete años esta ciudad fue la sede de la Expedición. El primero de noviembre de 1783, el rey Carlos III nombró a Mutis en el cargo de Primer Botánico y Astrónomo de la Expedición Botánica de la América Septentrional, cargo que consolida la autonomía del sabio.

“Ya no tiene la naturaleza arcano alguno que no se intente obligarla a que los revele, ni secreto que se esconda a la curiosa investigación de los físicos”.

José Celestino Mutis

Para Mutis alejarse de Santafé era, como él mismo lo reconoció, la posibilidad de escapar de un desierto cultural impropio para la ciencia, donde se movían las intrigas palaciegas y los chismes callejeros se mezclaban con presunciones de intelectualidad. Sin embargo, solamente el 10 por ciento de las láminas fueron dibujadas en Mariquita, el resto en Santafé.

La Expedición, según el plan trazado por José Celestino Mutis, debía proporcionar datos sobre botánica, historia natural, geografía y astronomía. La Expedición Botánica de la Nueva Granada hace parte de las empresas de racionalidad científica y económica impulsadas por la Corona borbónica con el ánimo de mejorar la productividad de sus colonias. La primera misión científica que se desplegó en América fue en 1777, en el Virreinato de Perú. En 1783 inició labores la expedición de la Nueva Granada; en 1785 la de Nueva España; en 1789 la de Filipinas, y en 1796 la de Cuba.

Pese a la urgencia de la Corona, es muy poco lo que sabía de esta expedición. En la capital algunos afirmaban que se debía a que, desde sus inicios, Mutis también había tenido que cumplir con sus labores de consejero virreinal, y que sus intereses comerciales, relacionados con la minería, lo habían alejado de la observación de la naturaleza neogranadina.

TÉ DE BOGOTÁ

Fue una planta descubierta por Mutis que creó una falsa expectativa sobre su potencial de comercialización. Aun así, Mutis la estudió y recomendó sus posibles usos.

Advertencias para el uso del Té de Bogotá mientras se imprime el tratado de esta preciosa planta.

Por el Sr. Joseph Celestino Mutis

Puro se usa como remedio
Preparación
De la primera tintura de infusión, como remedio gustoso. Las personas de quebrantada salud, las de vida sedentaria, las de complexión fría y las que pasan de los 50 años, y más generalmente todas las que necesiten recuperar vigor y fuerza lo tomarán una sola vez al día, por algunas temporadas de 10 a 15 días. Como remedio eficaz no puede usarse por tiempo seguido en esta forma, sin que deje de producir sus efectos.
La primera tintura medicinal por infusión se hace como la del Té de la China, según la práctica y su uso introducida de infusiones teiformes en agua hirviendo acabada de apartar del fuego, y puesta en vaso cerrado donde se mantiene la hierba por 15 a 20 minutos.
Museo Nacional de Colombia,
Mutis al Natural, Bogotá, 2008.

Sus intentos de crear un herbario de la flora bogotana y comenzar a hacer un inventario de la riqueza natural de la Nueva Granada lo llevaron a recoger y preparar muestras para plasmarlas en una verdadera colección de láminas, como era usual por los naturalistas. Con solo dos colaboradores (Eloy Valenzuela, como adjunto de la misión, y Antonio García, como dibujante), estos propósitos fueron avanzando de manera pausada, incluso después de la vinculación de Salvador Rizo, convertido en el administrador general de la empresa, y Francisco Javier Matiz, a quien Mutis alababa por su destreza para el dibujo y habilidad para la botánica.

Pero en este punto era evidente la impaciencia de las autoridades peninsulares por ver los resultados de la empresa. Francisco Martínez, quien era comisionado para averiguar en qué iba la Flora de Bogotá, manifestó luego de su última visita a Mutis que “es muchísimo lo emprendido y muy poco lo acabado y que se teme, dada la precaria salud del director, un infortunio irremediable”.

Hasta ese momento, lo único que había llegado a Europa eran referencias enfocadas al estudio de la quina, las cuales fueron publicadas en obras del reconocido naturalista Carl Von Linneo (Mantissa altera plantarum generum. Holmiae, 1771, y Supplementum plantarum systematis vegetabilium. Brunsvigae, 1781) y en las que había colaborado el sabio de Cádiz aun antes de iniciar su labor en la dirección de la Expedición.

Algunos escritos sobre esta planta, sus clases y bondades aparecieron también publicados en el Papel Periódico de Santafé –el más destacado es ‘El arcano de la quina’, que vio la luz en diferentes entregas entre mayo de 1793 y febrero de 1794 – y fueron accesibles para las autoridades españolas establecidas en el Virreinato.

Dentro de los funcionarios coloniales hubo molestia e inquietud, pues creían que el interés de Mutis por la quina era de índole personal y no necesariamente reflejaba los intereses de la Corona. A decir verdad, las autoridades no conocían en qué iba el trabajo del sabio sacerdote en relación la flora neogranadina, y precisamente por la falta de resultados concretos y por la ausencia de controles efectivos a su trabajo, tras casi 20 años, en 1791, las autoridades españolas le ordenaron que se trasladara con su misión científica a Santafé, la capital del Virreinato.

Una vez instalado allí se pudo apreciar algo del trabajo que durante años había realizado ‘el Sabio’ Mutis, como era llamado por la sociedad capitalina. En el segundo piso de la Casa Botánica se dispusieron, como si fuera un pequeño museo, todos los objetos y especies recolectados. Los curiosos vieron los maravillosos dibujos que se hicieron, sus herbarios, maderas y la colección de insectos raros y mariposas, aves disecadas, serpientes y ranas conservadas en envases de vidrio y extraños líquidos.

Con el tiempo, las bellas láminas que plasman a la perfección los detalles de la flora neogranadina se multiplicaron gracias al trabajo de los pintores de la Escuela de Dibujo, institución que se creó en 1787 para superar el atraso de esta actividad y que con la llegada de la Expedición a la capital recobró nuevos bríos.

La Escuela llegó a contar hasta con 32 estudiantes de manera simultánea. Sus miembros iniciaban actividades a las 4 de la mañana, a las 5 asistían a los actos religiosos que oficiaba Mutis, luego desayunaban y una hora más tarde empezaban a trabajar en el salón de clases, donde se les proporcionaba todo lo necesario para sus quehaceres. Hasta donde se sabe, Don José Celestino pregonaba la excelencia como norma y no toleraba los errores ni la indisciplina.

Astroemeria pul. fructificatio
Aristolochia
Mutisia Clematis
Echites
Passiflora Quadrangularis
  • Astroemeria pul. fructificatio
  • Aristolochia
  • Mutisia Clematis
  • Echites
  • Passiflora Quadrangularis
  • Astroemeria pul. fructificatio

    Anónimo. La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Colección del Jardín Botánico de Madrid.

  • Aristolochia

    Anónimo. Dibujo a la témpera sobre papel. Real Jardín Botanico de Madrid..

  • Mutisia Clematis

    Salvador Rizo. Lámina realizada entre 1784 y 1811. Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Colección del Jardín Botánico de Madrid.

  • Echites

    Anónimo. Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Colección del Jardín Botánico de Madrid.

  • Passiflora Quadrangularis

    Manuel Martínez. Lámina realizada entre 1791 y 1816. Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Colección del Jardín Botánico de Madrid.

  • Astroemeria pul. fructificatio
  • Aristolochia
  • Mutisia Clematis
  • Echites
  • Passiflora Quadrangularis

El iconismo: Mutis fue un ferviente defensor del iconismo, corriente de la historia natural que considera el dibujo como un elemento central en la clasificación de las plantas.

Desde que la Casa Botánica se instaló en Santafé, nuevos colaboradores se sumaron al trabajo de la Expedición, lo que le permitió a Mutis dedicar más tiempo a organizar y clasificar el vasto material que tenía. Y con la participación de Francisco Zea y sus sobrinos, José y Sinforoso Mutis, las colecciones se enriquecieron con las especies de los cerros que circundan la capital. Teresitas, encenillo, dalia, valeriana, genciana y zarzamora empezaron a nutrir las vitrinas y los informes de la Flora de Bogotá, publicación que entonces todavía no veía la luz.

Con el paso del tiempo, la salud de Mutis disminuyó su vitalidad, sin duda afectada por las preocupaciones que su díscolo sobrino Sinforoso y su dilecto pupilo Francisco Zea le ocasionaron. Los dos jóvenes hacían parte de la élite criolla descontenta por el mal gobierno en América, eran amigos de aquellos que querían un cambio y que reclamaban más poder para los criollos, por lo que, luego de seis años, seguían pagando su condena por conspiración y, aunque fuera de la cárcel de Cádiz, permanecían desterrados en territorio ibérico. En 1801 ninguno de los dos había podido regresar a la Nueva Granada.

Las preocupaciones por los acontecimientos políticos y culturales que se venían presentando en la antes pacífica Santafé, dejaron en un segundo plano los trabajos científicos de la joven generación, que comenzó a dudar sobre la utilidad de la labor realizada durante casi 40 años en la Nueva Granada.

Observatorio astronómico de Bogotá en 1870. Historia de la arquitectura colombiana.

El legado de Mutis es significativo para la historia de Colombia. Es el que sembró el origen de una tradición científica en el país. Como médico, asistió a los ricos y a los pobres; como naturista, promovió la historia natural con un enfoque internacional; construyó a sus expensas el Observatorio Astronómico, el primero en Hispanoamérica; promovió la participación de los criollos en los avatares de la ciencia, así como en la política, gracias a su capacidad de descubrir la inteligencia entre sus alumnos; promovió la introducción de los avances científicos en la universidad santafereña.

Cátedra de matemáticas: El 13 de marzo de 1962, José Celestino Mutis inició su cátedra de matemáticas en el Colegio del Rosario de Santafé. Sus clases sirvieron para difundir unos nuevos paradigmas e ideales en el pacato ambiente cultural de la Nueva Granada.

Cuando murió, el 11 de septiembre de 1808, se encontraba rodeado de Francisco José de Caldas y Jorge Tadeo Lozano, dos criollos que desempeñaron papeles centrales en el movimiento de Independencia. Sus colecciones botánicas se constituyeron en un patrimonio importante para la formación de la nación colombiana por su aporte al conocimiento de las riquezas naturales.

El paso de Humboldt por la Nueva Granada

“Frederic Henry Alexander Barón de Humboldt”. Né á Berlin en 1769. Voyage Piltoresque dans les deux Ameriques. Resume général de tous les voyages. Alcide O’Orbighy. 1835.

El 8 de septiembre de 1801, partieron de Santafé Alexander von Humboldt y su compañero de viaje Aimé Bonpland. Ya había pasado cerca de un mes y todavía se sentía la presencia del barón. Las noticias que llegaban dejaban saber que habían continuado su camino hacia Quito y que esperaban pasar por Popayán para visitar a Don Francisco José de Caldas, verdadera promesa de la ciencia neogranadina. La visita de estos científicos europeos le dio un nuevo aire al ambiente social, cultural y científico de Santafé. En la casa que ocupó Humboldt se instaló un pequeño museo que era visitado por toda la gente importante de la capital.

Así, la visita de Humboldt se convirtió en una reivindicación para Mutis, pues las continuas muestras de reconocimiento del barón por el trabajo de la Expedición Botánica y su admiración por el sabio sacerdote hicieron que menguara el desdén con que este había sido tratado por las autoridades y miembros de la sociedad santafereña.

Pronto, lo que empezó como mera cortesía entre colegas se convirtió en auténtico intercambio entre dos académicos y científicos. Durante seis semanas compartieron notas sobre la flora y fauna del país; Humboldt quedó sorprendido con la calidad de biblioteca de la Casa de la Expedición y admirado con los barómetros y telescopios, pero su mayor asombro fue con la colección de dibujos de flores y plantas, que hasta esa fecha sumaba casi 2000 mil láminas. Todo, sin egoísmo alguno, fue puesto a disposición para que los viajeros tomaran nota, compararan y clasificaran.

Humboldt permaneció en el país siete meses. Comprendió que faltaba mucho por hacer en el Nuevo Reino. Señaló que los periódicos contenían más disquisiciones intrascendentes que datos susceptibles de comprobación; que extensas zonas del territorio estaban inexploradas y sobre ellas se tenía el más absoluto desconocimiento, y tildó la actividad minera de artesanal y, por tanto, improductiva.

Además, levantó un estudio cartográfico sobre el río Magdalena, que entregó a Mutis y al virrey Pedro Mendinueta y Muzquiz, y que sostiene, contra la evidencia, que esta arteria fluvial es impropia para la navegación. Según Humboldt, el Magdalena no corre en una dirección conveniente en relación con la cordillera sino que la atraviesa, y esto dificultaba las operaciones de transporte. Sugirió como alternativa el río Meta, que desemboca en el Orinoco y que, según él, tiene más coincidencia topográfica con la altiplanicie de Bogotá. Sin embargo, señaló que el desconocimiento casi absoluto del país y la falta de información de esta cuenca fluvial eran obstáculos muy fuertes para el desarrollo y progreso de la Nueva Granada.

Alexander von Humboldt, “el Nuevo Colón”, como lo llamaron algunos eufóricos, se fue de la capital el 8 de septiembre de 1801. Con sus críticas puso en entredicho la cultura de los criollos y, de paso, dejó la impresión de que la ciencia en esta parte del mundo estaba muy atrasada. Veladamente criticó una sociedad en la que los señoritos de la aristocracia criolla, como él los llamó, conformes con una vida de muelle, no estaban interesados en la aventura y el reto de descubrir la riqueza inconmensurable que ofrecía este territorio. De seguir así las cosas, pensar en el progreso y acercarse a las grandes naciones era apenas una ilusión de pocos, y la mayoría seguiría, según el barón, sumergida en banalidades y pretensiones lejanas al desarrollo de la ciencia.

Carta a Linneo escrita por Mutis el 15 de mayo de 1770

Carl von Linneo: Mutis mantuvo con Linneo, uno de los naturalistas y científicos más importantes de Europa, una nutrida relación epistolar con la que intercambiaron conocimientos, descubrimientos y avances científicos. Carlos Linneo. Magnus Hallman. Óleo sobre lienzo. 1774. Colección del Museo Nacional de Colombia.

“Palabras tan lisonjeras como las que usted dedica a mis informaciones, no me las imaginaba yo, ni mucho menos. No merezco estos reconocimientos y soy tan feliz de poder cumplir sus deseos, más cuando tanto aprecio todas sus indicaciones. Declaro esto con mucha emoción, sobre todo cuando me informa que mi pequeño paquete de observaciones científicas encontró su aprobación, le parecieron de valor y le agradaron, tal y como si fueran un trago de la maravillosa planta llamada nepentes. No sin razón se asombra de que yo encontrara aquí un árbol que sólo crece en el promontorio del Cabo de Buena Esperanza, pero yo mismo estaba muy sorprendido de encontrar en este país plantas de los distintos climas, en parte nativas y abundantes, y en parte ampliamente extendidas después de su introducción al país. Ahora se desarrollan entre nosotros numerosas plantas europeas. Así adornan durante todo el año la mesa virreinal los más maravillosos vegetales que en Europa solamente Italia puede ofrecer. Excelentes fresas tenemos desde hace unos diez años, cuando el virrey, por mi consejo, introdujo las semillas en frutas disecadas. Usted se queja de no encontrar en el mapa el lugar de mi anterior residencia, pero sucede que un pequeño pueblo de indios como Cácota de Surata no se encuentra en el Atlas. Ahora me hallo con sus cartas enviadas por el cónsul de Suecia aquí en Bogotá, a donde hace poco regresé. Durante mi larga permanencia en el país he coleccionado, en penosos viajes, un número sorprendente de láminas. Antes de venir aquí, no podía creer las noticias sobre la extraordinaria fertilidad de estas regiones, pero ahora, como testigo ocular de tal abundancia, de la cual todavía no me puedo formar idea clara, confirmo el concepto de Charles Marie de la Condamine de que ‘para un botánico capaz y un dibujante ágil, muchos años serían insuficientes para representar, describir y ordenar sistemáticamente la infinita variedad de este mundo vegetal’”

Expedición Botánica

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