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La guerra en el siglo XIX

Al lado de la larga tradición democrática de Colombia, las guerras civiles acompañaron buena parte de las diferencias y cambios políticos.

Por Editorial
Bicentenario


Fotografía: Recluta y veterano de infantería. Revolución de 1876. Ramón Torres Méndes. Biblioteca Luis Ángel Arango.

De poca distancia

Las guerras civiles en Colombia, contrario a lo que sucedió en otras naciones latinoamericanas, se libraron con ejércitos pequeños, que debido a la precariedad de caminos y a la geografía, difícilmente lograron llegar y tomarse varias provincias a la vez.

En los primeros años del siglo XX, justo después de la Guerra de los Mil Días, era común oír en los cafetines de cualquier pueblo o ciudad debatir airadamente sobre las desgracias que la guerra le había dejado al país. Pero no se trataba solo de la última guerra civil, tal vez la más devastadora, sino de todo un siglo en el que los esfuerzos por construir un país se vieron empantanados por al menos nueve conflictos civiles.

No era difícil encontrar, ya fuera en una calle de cualquier ciudad o en la plaza de un pueblo, a una persona cuyo pasado familiar no hubiera estado relacionado con alguna de estas guerras. Siempre se oyeron historias en las que el abuelo, el padre o un pariente participaron en una u otra batalla, pero fueron aún más comunes las historias de tragedias familiares, especialmente para las mujeres: la pérdida de un ser cercano, la destrucción de los cultivos y las casas, o la violación por parte de un soldado de paso por el lugar.

Establecer a ciencia cierta el número de muertos durante todas estas guerras era simplemente imposible, pues no solo las bajas en las batallas difieren de un archivo a otro, sino que muchas de las muertes ocurrieron como consecuencia de una violencia política indiscriminada. Grupos armados de campesinos eran los encargados de realizar las operaciones en el campo, para sembrar el terror entre la población al mejor estilo de las guerras religiosas europeas, herencia de la barbarie militar de la Contrarreforma y la Inquisición que los españoles trajeron a América. Así, no faltaron torturas, empalamientos y cabezas en lanzas a las orillas de los ríos como señal de advertencia para aquellos que se atrevieran a desafiar a quienes dominaban cierta zona. Este tipo de violencia brutal fue cometida por todos los bandos, independientemente de las banderas o principios que enarbolaran para ir a la guerra.

El factor más recurrente que llevó al enfrentamiento fue la disputa entre centralismo y federalismo, aunque otros asuntos importantes como las reformas liberales que afectaban a la Iglesia católica, la abolición de la esclavitud o la presión sobre el manejo de la economía y el comercio exterior, también influyeron en el estallido de las guerras.

Una vez formados y diferenciados claramente los dos partidos políticos tradicionales, las guerras tomaron un matiz ideológico y religioso. Los liberales defendían los principios de libertad de credo y religión, por lo que consideraban que la Iglesia no debía tener ningún tipo de funciones en un Estado laico. Por el otro lado, los conservadores establecieron una estrecha alianza con la Iglesia, lo que les garantizó movilizar al pueblo profundamente católico. A cambio, los conservadores prometieron mantener las prebendas de la Iglesia en el Estado. Teniendo en cuenta esta situación, no resultaba extraño encontrar gritos de guerra como “¡Muerte a los impíos rojos!” o “¡Acaben con los rezanderos godos!”.

Las nueve guerras

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  • 1. Disolución de la Gran Colombia

    1. Disolución de la Gran Colombia

    1829–1831

    Durante la Gran Colombia (Nueva Granada, Venezuela y Quito), se enfrentaron los bolivarianos contra los santanderistas. Los bandos se diferenciaban, principalmente, en la autonomía y amplios poderes que los bolivarianos buscaban asignar al Presidente. Este hecho era asimilado por los santanderistas como la creación de una monarquía. El 30 de abril de 1831, Santafé fue tomada por los generales José Hilario López, Domingo Caicedo y José María Obando, partidarios del general Santander, y depusieron del cargo de presidente al general Rafael Urdaneta, seguidor de los ideales de Simón Bolívar. La principal consecuencia de esta confrontación fue la disolución de la Gran Colombia y la creación de la Nueva Granada.

    Crédito: Tipos del ejército del cauca. Dibujo de A. de Neuville. Voyage à la Nouvelle – Grenade. En: Le Tour de monde. Paris, Librería Hachette, 1869. Biblioteca Nacional de Colombia.

  • 2. Guerra de los Supremos

    1839–1842

    Esta confrontación, que duró 27 meses, enfrentó nuevamente a santanderistas contra bolivarianos. Se inició en 1839, cuando el clero de la provincia de Pasto se alzó contra el gobierno de José Ignacio de Márquez, que hizo efectiva una norma expedida en 1821 para suprimir todos los conventos con menos de ocho religiosos. La provincia fue sometida por el general Pedro Alcántara Herrán, enviado por el presidente Márquez. Posteriormente, el general José María Obando encontró en los levantamientos de Pasto la situación ideal para hacer la guerra contra el gobierno central. Esta subordinación motivó el levantamiento de generales de otras provincias, quienes se denominaron los “supremos” de sus ejércitos. Al finalizar la guerra, fueron derrotados, entre otros, los generales Obando, Francisco Carmona y Salvador Córdoba, y se registraron alrededor de 3.400 muertes. La principal consecuencia política de la confrontación fue la reforma constitucional de 1843.

    Varias consecuencias dejó este largo conflicto civil: el fraccionamiento del poder político en  caudillos provinciales, quienes podían ejercer a su antojo su poder en la región, pero sin poderlo imponer a nivel nacional. Otra, la conformación de dos tendencias políticas muy marcadas: el santanderismo, que daría origen años más tarde al Partido Liberal, y el bolivariano, matriz del conservatismo. Por último, la adscripción de la Iglesia católica a la tendencia conservadora. Además, la sangre corrida en estos años de conflicto se convirtió en una razón de odios, alianzas y adscripciones para futuras guerras.

  • 3. Guerra del Medio Siglo

    3. Guerra del Medio Siglo

    1851–1852

    Duró 10 meses. Se enfrentaron el gobierno liberal, encabezado por el General José Hilario López, contra la oposición del también recientemente creado Partido Conservador, liderado por Julio Arboleda. Se registraron unos 1.000 muertos. El resultado político es la reforma constitucional de 1853, caracterizada, entre otros aspectos, por la abolición total de la esclavitud y liberalización de la economía nacional.

    Armas: Debido a la precariedad de los recursos para dotar con armas modernas y mantener a los ejércitos, era común que pistolas y fusiles se reutilizaran de una guerra a otra, sin importar qué tan obsoletas podían llegar a ser.

  • 4. Golpe y derrocamiento de Melo

    4. Golpe y derrocamiento de Melo

    1854

    El 17 de abril de 1854, José María Melo lideró un golpe de Estado dirigido a cerrar el Congreso, abolir la Constitución liberal de 1853 y otorgar facultades plenas dictatoriales al presidente José María Obando. Ante la negativa de apoyar las pretensiones de Melo, el presidente Obando también fue apresado. Luego del golpe de Estado se conformó en el país una alianza constitucionalista entre los partidos políticos y otros sectores sociales para derrocar al dictador. El derrocamiento de Melo se produjo después de siete meses y 17 días, a manos de las fuerzas lideradas por  José de Obaldía y Orejuela. Se registraron cerca de 4.000 muertes y como una consecuencia de la guerra se destaca la aprobación de la Constitución Granadina, de carácter federal.

    Crédito: Los voluntarios. Dibujo de A. de Neuville. Voyage à la Nouvelle – Grenade. En: Le Tour de monde. Paris, Librería Hachette, 1869. Biblioteca Nacional de Colombia.

  • 5. Guerra contra el régimen Conservador

    5. Guerra contra el régimen Conservador

    1860–1863

    El gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez intentó recuperar parte del poder que perdió el Estado Central frente a los estados soberanos. Sin embargo, encontró una fuerte resistencia, especialmente en el estado del Cauca, gobernado por el general Tomás Cipriano de Mosquera. Dos fueron las estrategias de guerra de Mosquera: por un lado, organizar rápidamente a sus tropas, y por el otro, concentrarse en derrotar al estado de Antioquia, uno de los bastiones del Partido Conservador. En efecto, la rendición de este estado señaló la victoria definitiva de los liberales sobre los conservadores y consolidó la Constitución de 1863, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia. En el conflicto murieron 6.000 personas.

    FUEGO Y ARMA BLANCA

    Si bien en todas las guerras los ejércitos trataron de tener armas de fuego, como las Grass y las Mannlicher que se usaron la Guerra de los Mil Días, los machetes, sables, bayonetas, palos, lanzas y herramientas agrícolas eran frecuentes como elementos para atacar al enemigo. De ahí que los ejércitos evitaran los enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

  • 6. Guerra contra los Liberales Radicales

    1876–1877

    La presidencia de Aquileo Parra, integrante del ala radical del Partido Liberal, adoptó una serie de medidas fundamentales para separar el Estado del poder eclesiástico. Uno de los puntos más polémicos fue la lucha de los radicales para acabar con la injerencia de la Iglesia católica en la educación. Después de 10 meses de tensiones, la guerra fue ganada por el presidente Parra, y por líderes militares, como el general Julián Trujillo. A su vez, fueron derrotados importantes líderes conservadores como Leonardo Canal, Manuel Briceño y Marceliano Vélez. Durante la guerra murieron alrededor de 9.000 personas y al finalizar la contienda, se separaron las facciones radical e independiente del Partido Liberal. Las preocupaciones de los liberales y conservadores fueron recogidas por el líder  Rafael Núñez en un proyecto de largo plazo conocido como La Regeneración.

  • 7. Guerra contra el régimen Regenerador

    1895

    La guerra duró dos meses y fue un intento fallido de los liberales por recuperar el poder que estaba en manos del conservador Miguel Antonio Caro. También protestaban contra las medidas polémicas que tomó el gobierno en temas económicos y de orden público. Las milicias liberales actuaron en los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Santander y Boyacá bajo el nombre de Ejército Revolucionario de los Estados Unidos de Colombia, pero fueron rápidamente derrotadas por el Ejército Nacional en las batallas de La Tribuna (Facatativá, Cundinamarca), Ambalema (Tolima) y Beltrán (Cundinamarca). Murieron unas 2.000 personas y como consecuencias se destacó la división conservadora entre históricos y nacionales.

  • 8. Finaliza el gobierno radical

    1885

    El mandato de Rafael Nuñez entre el 8 de abril de 1880 y el primero de abril de 1882 mostró que La Regeneración constituía un serio desafío para el proyecto liberal radical. Es así como en su segundo periodo presidencial (11 de agosto de 1884 – 1 de abril de 1886) experimentó constantes tensiones con los radicales liderados por Solón Wilches, Sergio Camargo y Foción Soto, que defendían la Constitución Radical de 1863 y el poder de los Estados Soberanos. La guerra duró 13 meses y murieron cerca de 3.000 personas. La República de Colombia nació como consecuencia de esta guerra, bajo el modelo de república unitaria, reemplazando a los Estados Unidos de Colombia. También se devolvieron poderes a la Iglesia católica y se promulgó la Constitución de 1886.

  • 9. Guerra de los mil días

    9. Guerra de los mil días

    1899-1902

    Los liberales se alzaron en contra del gobierno conservador de Manuel Antonio Sanclemente, defensor de las políticas de La Regeneración y de la exclusión de los liberales del poder. El alzamiento terminó en una larga y sanguienta guerra que causó miles de víctimas y la pérdida de Panamá. (Ver artículo siguiente).

    Ciudades armadas: En la Guerra de los Mil Días el ejército liberal se tomó a Cúcuta y levantó barricadas para su defensa.

    Crédito: Sitio de Cúcuta. Trinchera de la calle 11 con avenida 3a. 1900. Cúcuta a través de la fotografía. Cámara de Comercio de Cúcuta. 2000.

De caudillos y gamonales

CAUDILLO PRESIDENTE: De todos los caudillos que se sublevaron en contra del gobierno central, Tomás Cipriano de Mosquera fue el único que logró tomarse el poder y transformar el Estado. Fotografía: Tomás Cipriano de Mosquera. Franco/Rubiano/Montoya (artistas asociados) 1882. Museo Nacional de Colombia.

El caudillismo y el gamonalismo aparecieron en el país en el siglo XIX luego de las luchas de Independencia. Los dos fueron el producto de la fragmentación regional, nacida en el Virreinato, y del vacío de poder causado por la caída del régimen imperial español. Como Bogotá fue incapaz de imponer su orden en todo el territorio, los líderes políticos regionales terminaron por llenar ese vacío.

Por lo general estos dos términos se tienden a confundir el uno con el otro. Aunque ambos tienen algunas similitudes como la utilización de la clientela para mantener el poder; lo cierto es que tienen significados distintos: el caudillo era un personaje carismático, perteneciente a la élite, con un amplio poder económico, político y militar en una determinada región y cuyas actuaciones llegaron a tener un alcance regional y hasta nacional. El ejemplo más importante de caudillo fue Tomás Cipriano de Mosquera: líder político del Cauca, proveniente de la familia más rica y más importante de la región que en 1860 declaró la guerra al Estado nacional y luego de derrotarlo, cambió la Constitución al promover el federalismo. Con él se consolidaron los Estados Unidos de Colombia.

En cambio los gamonales, también conocidos como caciques políticos, tenían un poder local y por lo general su procedencia era más popular. En el siglo XIX José María Samper definió al gamonal como el “hombre rico de un lugar pequeño, dueño o poseedor de las tierras más valiosas, especie de señor feudal de la parroquia republicana, que influye y domina soberanamente el distrito, maneja a sus arrendatarios como a borregos, ata y desata los negocios del terruño como un San Pedro de caricatura y manda sin rival como un gallo entre sus gallinas. El gamonal es, pues, el sátrapa de la parroquia, el gallo del pueblo con todas sus consecuencias”.

Tanto el gamonalismo como el caudillismo fueron fenómenos que no solo se dieron en el país sino en toda América Latina, pero en Colombia el caudillismo fue mucho más débil que en otros países. En cambio, el gamonalismo fue mucho más fuerte. Mientras en otros lugares de Latinoamérica, como Argentina y México, la política y la formación de la Nación giraron alrededor de los caudillos, en Colombia, quien se convirtió en el principal eje de la vida política del país fue el gamonal.

Apuntes

Algunos caudillos del siglo XIX en el país

En Colombia nunca existió un caudillo que lograra dominar políticamente al país durante largos periodos. En algunas ocasiones llegaron al poder pero no pudieron perpetuarse. He aquí algunos ejemplos:

José María Obando

José María Obando

Líder regional del Cauca, en 1840 se levantó infructuosamente en contra del gobierno. En 1853 llegó a la presidencia de la Nueva Granada en medio de una gran popularidad. Sin embargo, fue derrocado por un golpe de Estado perpetrado por José María Melo en 1854. En medio del golpe, Melo le ofreció a Obando el poder con tal de que se convirtiera en dictador, pero él no aceptó.

Crédito: Museo Nacional

José María Melo

José María Melo

Este militar tolimense, ante la decepción causada por el gobierno de Obando, decidió en abril dar un golpe de Estado con el apoyo de artesanos y militares. Su gobierno solo duró hasta diciembre del mismo año.

Crédito: José María Espinosa Prieto. Bogotá, 1796.

Juan José Nieto

Juan José Nieto

Presidente del estado de Bolívar en 1860. En medio de la revolución de 1860 de Tomás Cipriano de Mosquera, Nieto se declaró en ejercicio del poder ejecutivo de los Estados Unidos de Colombia en enero de 1861 hasta que fue reemplazado por Mosquera en julio de 1861.

Crédito: Archivo particular

conservadores, guerra civil, liberales

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