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Nace el banco de los bancos colombianos

La creación del Banco de la República contribuyó a modernizar el sistema financiero y, de paso, al auge económico que vivió el país en la década de 1920.

Por Editorial
Bicentenario


Foto: Interior del Banco Republicano. 1922. Melitón Rodríguez. Colección particular.

El viernes 13 julio de 1923 el pánico se apoderó de los clientes del Banco López. Cientos de ellos, tanto de la sucursal de Bogotá como de las ubicadas en las poblaciones ribereñas del río Magdalena, hacían fila para retirar su dinero. La causa: el rumor según el cual la entidad estaba en quiebra debido a que la Casa Comercial Pedro A. López y Cía., la exportadora más importante de café del país y accionista del banco, había sufrido un grave colapso por la baja de precios del grano en la bolsa de Nueva York.

Capital del Banco de la República

“Artículo 4. El capital del Banco será de diez millones de pesos ($ 10.000.000) oro. Las acciones serán nominativas, de valor de cien pesos ($ 100) oro cada una, y no podrán ser enajenadas a gobiernos extranjeros.”

Edificio del Banco López. 1923. Archivo Cromos.

Fue tanta la histeria que en menos de tres días el banco se encontraba prácticamente descapitalizado y en la quiebra. Ni siquiera la compra que hizo el gobierno nacional del edificio sede principal del banco en Bogotá lo salvó de su destino. Lo más grave era que la crisis amenazaba con extenderse a otras entidades financieras, entre ellas el Banco de Bogotá. El gobierno tuvo que actuar rápido para evitar una crisis económica de proporciones gigantescas.

La quiebra del Banco López hubiera sido una simple anécdota de la historia financiera del país a no ser porque precipitó la apertura del Banco de la República, la institución económica más importante de Colombia hasta hoy.

Durante las dos primeras décadas del siglo XX, la rápida expansión de la economía exportadora y la inversión de compañías extranjeras empezaron a traer mayores ingresos. Sin embargo, el país no tenía un sistema bancario estable y regulado por el Estado que diera confianza a comerciantes, exportadores e inversionistas. Antes, más bien, para la época imperaba un desorden financiero: el mercado estaba inundado de miles de billetes emitidos sin ningún control, las reservas de los bancos estaban dispersas y no existían garantías gubernamentales para los préstamos bancarios.

A medida que pasaba el tiempo eran más las voces que clamaban por una organización del sistema bancario nacional. Comerciantes, industriales, cafeteros y hasta inversionistas extranjeros empezaron a exigir políticas económicas dirigidas a crear un banco central que diera solidez y estabilidad a la moneda nacional y respaldara las transacciones monetarias. En otras palabras, lo que buscaban los sectores económicos era la protección de sus capitales.

A partir de 1913 el tema volvió a tomar fuerza en el Congreso. Sin embargo, la aprobación de una ley que creara un banco central fue un proceso largo y dispendioso. A pesar de que había un consenso sobre la importancia de su creación para garantizar opciones futuras de inversión y endeudamiento, muchos no coincidían en la modalidad que se debía adoptar. Unos preferían formar un banco único que fuera constituido exclusivamente por capital extranjero, otros optaban por uno formado a partir de dineros del gobierno y otros consideraban que la mejor opción era una institución financiera integrada por capital mixto.

Casa de la moneda de Medellín. 1920. El Colombiano. S.f.

El tiempo transcurría y la presión de los diferentes sectores económicos, en especial de las compañías e inversionistas extranjeros, se hizo más fuerte. A inicios de la década de 1920, el auge de la industria petrolera, de los enclaves bananeros y de la extracción del caucho hizo que Colombia se convirtiera en un destino atractivo para las empresas extranjeras. Por otra parte, la consolidación de la economía cafetera y el surgimiento de la actividad industrial intensificaron más la necesidad del gobierno de construir una infraestructura vial que facilitara el comercio tanto interno como externo.

Aportes

la Misión Kemmerer

Las recomendaciones de la Misión que se implantaron en el país fueron:

  1. Ley del Banco de la República. Creó y organizó el Banco Central, con autonomía del gobierno y con capacidad de emisión forzosa de dinero.
  2. Ley sobre Establecimientos Bancarios. Creó la Superintendencia Bancaria para supervisar el manejo que hacían los bancos del dinero del público. Además, instituyó el encaje bancario para asegurar un mínimo de fondos con los cuales los bancos no podían especular.
  3. Ley de Contraloría. Creó la Contraloría General de la República, encargada de vigilar y fiscalizar los gastos del Estado para proteger el erario.
  4. Ley de Impuesto sobre la Renta. Reorganizó el sistema de recaudo tributario.
  5. Ley de Timbre. Reorganizó el funcionamiento de las aduanas y estableció un impuesto al papel sellado y al timbre.
  6. Ley sobre Fuerza Restrictiva del Presupuesto. Dejó la iniciativa para ordenar el gasto público en el Poder Ejecutivo, limitando las facultades del Congreso en esta materia.

Pero como el gobierno no contaba con suficiente dinero para financiar las obras, tenía que buscarlo con bancos internacionales. Para completar el panorama, el 30 de marzo de 1922 el Congreso de Estados Unidos ratificó el Tratado Thomson-Urrutia, firmado en 1914, en el que, entre otras cosas, el gobierno norteamericano se comprometía a pagarle a Colombia 25 millones de dólares entre 1923 y 1926 como indemnización por la separación de Panamá.

Tanto la llegada de compañías internacionales como la necesidad de crédito y los ingresos de la indemnización requerían de un banco central que asegurara las inversiones, respaldara los préstamos y regulara la circulación del dinero entrante al país. El gobierno, presionado también por los Estados Unidos, promulgó el 13 de junio de 1922 la Ley Orgánica del Banco de la República.

Pero crear el banco central no era suficiente para eliminar el caos financiero. Era necesario llevar a cabo toda una transformación fiscal y económica del Estado. Como en el país no había economistas expertos, era necesario traerlos del exterior. Por eso, a comienzos de 1923, luego de que el Congreso facultó al presidente Pedro Nel Ospina para conformar una misión de técnicos foráneos, el mandatario envió a Enrique Olaya Herrera a Washington para crear el comité. A su llegada Olaya entró en contacto con el profesor Edwin Walter Kemmerer y le propuso el proyecto; él aceptó y sugirió a cuatro expertos más. Así nació la misión del mismo nombre.

El grupo de cinco técnicos llegó al país el 10 de marzo de 1923 y de inmediato se pusieron a trabajar. En menos de tres meses la misión Kemmerer había redactado diez proyectos para reformar el sistema bancario y financiero del país. A finales del mes de mayo, el Congreso empezó a discutir los proyectos, y hacia el mes de julio casi todos fueron aprobados. El 11 de julio de 1923, la Ley Orgánica del Banco de la República, una de las más importantes del paquete de reformas, era sancionada por el presidente Ospina. Según esta ley, el banco debía abrir sus puertas en enero de 1924, pero la quiebra del Banco López adelantó la decisión.

En efecto, ante el pánico económico generado por la crisis Kemmerer convenció a Ospina y a sus asesores de adelantar la apertura. Según él, la entrada en funcionamiento serviría para apaciguar el pánico y así legitimar la existencia de un banco central, pues para la época la decisión contaba con varios opositores. Ospina siguió los consejos y el lunes 23 de julio de 1923, solo diez días después de haberse iniciado la crisis, el Banco de la República abrió sus puestas en el edificio que el gobierno les había comprado a los López.

Los beneficios de la creación del Banco de la República se vieron de manera muy rápida. Por ejemplo, en el ámbito crediticio un historiador afirma que luego de abiertas las puertas de la institución, “entre 1923 y 1928, los empréstitos a largo plazo se aumentaron de 24,1 millones de dólares a 203,1 millones, contabilizando los préstamos nacionales, departamentales, municipales y bancarios”. Colombia entraba a la modernización económica.

Banco de la República situado en el costado oriental del parque Berrío. 1933. Francisco Mejía. Centro de memoria visual. FAES.

Mejoras al sistema financiero

El Banco de la República, que creó sucursales en varias ciudades como la del Parque Berrío en Medellín, generó una estabilidad financiera que benefició el desarrollo del crédito.

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