Nacen los partidos

En 1848 nacieron los partidos Liberal y Conservador, y durante más de siglo y medio lucharon por imponer unos ideales y ayudar a armar un país llamado Colombia.

Por Editorial
Bicentenario


Fotografía: Personajes. Ensayos de dibujo, 1853. José Gabriel Tatis Ahumada. Un pintor Comprometido. 1988. Biblioteca Nacional de Colombia.

Protagonistas políticos

Sentado a la izquierda se encuentra Pedro Mártir Consuegra, político liberal en 1855. Dos años después de elaborado este dibujo, fue expulsado del país por apoyar el golpe de Estado de Melo. Sentado a su lado, el afamado político Rafael Núñez.

Buena parte de los textos de historia cuentan que los orígenes de los partidos Liberal y Conservador se encuentran en las disputas entre Santander y Bolívar. Al primero se le identifica con el liberalismo y al segundo con el conservatismo. Sin embargo esta idea no es del todo cierta. Aunque se podría decir que buena parte de los seguidores de Bolívar, que durante las décadas del 1830 y 1840, se denominaban ministeriales, conformaron el Partido Conservador y que un sector de los santanderistas fueron los fundadores del Partido Liberal después de 1848, no se puede llegar a la conclusión de que Bolívar es el padre del Partido Conservador y Santander el del Liberal.

Dos ejemplos corroboran esta idea: el primero tiene que ver con Mariano Ospina Rodríguez. Aunque en 1849 él escribió el manifiesto del Partido Conservador y en muchas de sus cartas afirmaba que el pensamiento conservador emanaba de Bolívar, fue uno de los implicados en la Conspiración Septembrina de 1828 que intentó asesinar al Libertador en Santafé de Bogotá.

El segundo ejemplo está relacionado con la división de los seguidores de Santander que se dio antes de su muerte. En 1837, el santanderista José Ignacio de Márquez llegó a la presidencia de la Nueva Granada y al poco tiempo una parte de sus copartidarios empezaron a hacerle oposición. Estos se denominaron progresistas y los seguidores de Márquez moderados. Años después los moderados se acercarían a los bolivaristas o ministeriales y conformarían la base del Partido Conservador.

Hacia la década de 1960 un grupo de historiadores, al tratar de refutar la explicación tradicional, concluyeron que la formación de los partidos políticos se debía a las diferencias sociales y económicas existentes entre los diversos grupos que conformaban la sociedad neogranadina. De esta manera, establecieron que los integrantes del Partido Conservador eran terratenientes ligados a la economía esclavista y que los liberales eran personas vinculadas al comercio, es decir a la burguesía. Aunque esta afirmación contiene mucho de verdad, al igual que la tesis de la formación de los partidos a partir de Santander y Bolívar, no se puede generalizar.

Lugar de deliberaciones
Los recintos del Congreso, además de los periódicos y la plaza pública, eran los principales sitios de deliberación y enfrentamiento político de los partidos. Cuando no llegaban a ningún acuerdo, muchas diferencias se resolvían a través de la guerra. Salón de la Cámara de Representantes. Ensayos de dibujo, 1853. José Gabriel Tatis Ahumada. Un pintor Comprometido. 1988. Biblioteca Nacional de Colombia.

En la discusión sobre el libre cambio que se dio a mediados del siglo XIX, los seguidores de esta teoría, los conservadores, representantes de los terratenientes, estaban contra liberalizar la economía, pues la entrada de productos y mercancías del extranjero los perjudicaba, mientras los liberales, supuestos representantes de la burguesía comercial, estaban a favor de eliminar todos los impuestos proteccionistas. Sin embargo esto no fue así: los terratenientes y mineros estaban ligados al comercio exterior, pues ellos eran los que sacaban los productos que iban a ser exportados. Y en muchas ocasiones los comerciantes eran los mismos terratenientes.

En el caso del Partido Liberal tampoco se puede decir que se alineara totalmente con la defensa del libre cambio. Buena parte del partido estaba conformada por artesanos, a quienes no les convenía la eliminación de todos los aranceles ya que ponía en total desventaja a sus productos frente a los importados que podían llegar más baratos y de mejor calidad. De esta manera, los artesanos empezaron en el Partido Liberal una lucha para lograr medidas proteccionistas que iban en contra de la liberalización de la economía.

Esto demuestra que los partidos políticos no se formaron como estructuras rígidas y estáticas, sino que eran agrupaciones conformadas por distintos grupos sociales que tuvieron importantes transformaciones a lo largo del siglo XIX.

Pequeña historia de la formación de los partidos

La génesis del Partido Liberal comenzó cuando Ezequiel Rojas publicó el 16 de julio de 1848 el artículo La Razón de mi Voto en el que apoyaba la candidatura de José Hilario López, porque este representaba los ideales de libertad económica, derechos individuales, abolición de la esclavitud y separación entre la Iglesia y el Estado. La creación del Partido Conservador se dio un año más tarde, cuando Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro publicaron el 4 de octubre el ‘Programa Conservador de 1849’ en el periódico La Civilización. Sin embargo la historia de la conformación de los partidos políticos se remonta a la presidencia de José Ignacio de Márquez cuando los santanderistas se dividieron en moderados y progresistas. Los primeros apoyaron a Márquez y los segundos se lanzaron a la oposición.

Se inició así una crisis política que se agravó con el alzamiento de José María Obando en la denominada Guerra de los Supremos. El gobierno se alió con Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera, los líderes bolivaristas más importantes de la época. En medio de la guerra se realizaron las elecciones presidenciales en las que triunfó Herrán, lo que selló la unión entre santanderistas moderados y bolivaristas. En 1845 Herrán fue reemplazado en la presidencia por Mosquera. En teoría su gobierno debería regirse bajo los principios conservadores que reemplazaba, pero rápidamente dio un bandazo hacia la ideología liberal e inició en el país una etapa de reformismo liberal.

El Partido Conservador no es el partido bolivariano de Colombia, ni ninguno de los viejos partidos del país

Programa del conservatismo, 1849.

No había pasado más de un año de la fundación del Partido Liberal cuando se dividió en gólgotas y draconianos. Los primeros querían implantar de manera rápida todas las reformas de corte liberal, los segundos impulsaban un reformismo más moderado. Estas divisiones se reflejaron en el levantamiento de Melo, quien apoyado por los draconianos, dio un golpe de Estado en 1854. Finalmente los liberales gólgotas triunfaron e implantaron el reformismo liberal.

Durante el Olimpo Radical, los liberales se volvieron a dividir, esta vez en radicales, quienes detentaron el poder desde 1861 hasta 1878, y los moderados, liderados por Rafael Núñez, que en la década de 1870 se aliaron con los conservadores para producir la caída del Olimpo Radical. Esta alianza se consolidaría en 1886 en la formación del Partido Nacional y el establecimiento de La Regeneración. Sin embargo, a la muerte de Núñez, el Partido Nacional fue absorbido por el sector más radical del conservatismo, al que se le denominó nacionalista.

La intransigencia de Miguel Antonio Caro, líder de los nacionalistas, causó una división en el Partido Conservador. Esta vez un grupo de conservadores, provenientes en su mayoría de Antioquia, consideraron que para desactivar la crisis política que se había gestado a raíz del programa de La Regeneración, se debía realizar una reforma o moderación. Este grupo se denominó conservadores históricos. Por su parte, para la década de 1890, los liberales estaban divididos. Unos, los civilistas, querían negociar con los históricos para llevar una reforma al programa de la Regeneración; los otros, denominados guerreristas, solo concebían la guerra para derrocar al régimen. Las negociaciones no produjeron los efectos deseados y en 1899 estalló la Guerra de los Mil Días.

Política y milicia: En el siglo XIX los políticos fueron en su mayoría los líderes militares de los ejércitos conformados para defender los partidos. Pedro Nel Ospina (sentado a la izquierda) fue uno de los últimos políticos militares que gobernaron el país. Pedro Nel Ospina (sentado a la izquierda) en compañía de otros militares conservadores sin identificar. Medellín, 1900. Melitón Rodríguez. Archivo Fotografía Rodríguez. Historia de la fotografía en Colombia.

De esta manera ambos partidos llegaron al final del siglo XIX en un enfrentamiento de grandes magnitudes. A pesar de sus distintas divisiones a lo largo del siglo XIX, el principal logro de los partidos fue consolidar su base de seguidores. Gracias al caudillismo y al clientelismo, los líderes de ambos partidos lograron expandir a sus colectividades por todo el país. Fue tal el éxito que tuvieron que muchos de los liberales y conservadores de base no lo eran por convicción a sus ideales, sino por la lealtad a un jefe político o simplemente por tradición familiar.

Importancia de los partidos

Los partidos políticos actuaron como denominadores comunes ante el profundo fraccionamiento que caracterizó a Colombia. Atravesaron las barreras geográficas y permitieron que, por ejemplo, los liberales de La Guajira fueran copartidarios de los liberales del Cauca, de Antioquia, Pasto y demás provincias. Antes que connacionales eran copartidarios. Los símbolos partidistas, sus héroes en las batallas, sus mitos antecedieron a los nacionales y en cierta medida los sustituyeron.

El problema fundamental heredado de la Independencia es el de la legitimidad del Estado republicano. Tras la caída del Rey llegó este sistema político basado en la representación, y esto llevó necesariamente a determinar quién era el pueblo, quién tenía el derecho a votar y quién podía ser ciudadano. Esta es la frontera ideológica que se convierte en el parteaguas de la formación de los partidos políticos.

Definir el pueblo, también es definir quién legitima asuntos como el tema de la educación y de la Iglesia. Durante ese tiempo, las discusiones sobre la educación no eran sobre los contenidos y programas educativos, sino si se educaba a la plebe para convertirla en ciudadana. Por eso, los enfrentamientos sobre si la educación debía ser un derecho universal y laico, o si estaba en manos del gobierno o de la Iglesia, terminó resolviéndose en buena medida, no en el Congreso, sino en los campos de batalla.
El asunto de la Iglesia no era un problema religioso, sino, en el fondo, si el poder venía de Dios. Si esto era aceptado, inevitablemente remitía al cogobierno Iglesia-Estado. Pero si se aceptaba la soberanía popular, la separación de la Iglesia y el Estado era inevitable.

Cuando en 1886 se aprobó la nueva Constitución, el preámbulo decía: “En nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad”, lo que define un origen divino del poder y esto es lo que explica la entrega del aparato ideológico más importante del Estado, como es la educación, a la Iglesia, para hacer ciudadanos, pero también hombres de fe.

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