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Pegados al transistor

Por encima del correo, el tren o el telégrafo, la radio consiguió con su magia e inmediatez atravesar la escarpada geografía y unir a los colombianos.

Las mujeres en la radio: Los programas radiales abrieron un espacio para las mujeres en la sociedad colombiana. En la foto, Gloria Valencia de Castaño, quien más tarde sería considerada la primera dama de la televisión colombiana, hace sus pinitos ante el micrófono, al lado de figuras más veteranas del medio.


Durante muchas semanas de 1951, las calles de Bogotá, Medellín y otras ciudades del país permanecieron casi vacías. En las casas y en algunos bares y cantinas las gentes se congregaban para escuchar el éxito radial más importante de los últimos tiempos. Miles de personas seguían los infortunios de Albertico Limonta en la radionovela El derecho de nacer. 

Esta historia de amor, que puso a llorar por meses a familias enteras, era escuchada a escondidas por las adolescentes, quienes al día siguiente compartían lo sucedido con los compañeros de colegio que no contaban con un receptor en su casa, o que lo tenían prohibido. Este espacio, que se transmitía tres veces al día, era el más escuchado en el país aunque había generado polémicas por tratar asuntos relacionados con el aborto, el racismo y el cáncer. Ni la presión de la Iglesia y menos las posiciones ultraconservadoras de parte de la población lograron acallar los ecos del melodrama radial famoso en muchas capitales de América Latina. 

Eran los tiempos del esplendor de la radiodifusión colombiana, ya consolidada como acompañante constante de los quehaceres cotidianos y como medio de entretenimiento e información con cobertura nacional. En los principales centros urbanos se repartían la audiencia entre cinco y más emisoras. De hecho, la mayoría giraban en torno a la Cadena Radial Colombiana, más conocida como Caracol, y Radio Cadena Nacional (RCN).

Los pilares de las dos cadenas eran sus emisoras en Bogotá y Medellín. A Emisoras Nuevo Mundo y La Voz de Antioquia, de Caracol, les hacían contrapeso la Emisora Nueva Granada y La Voz de Medellín, de RCN. Estas empresas fueron ampliando sus alcances al trabajar en cadena o al adquirir otras radioestaciones en varias ciudades del país. 

El radio de mesa: La radio sirvió como medio para educar a la población rural. En la foto, el modelo distribuido por las escuelas de Acción Cultural Popular, de Radio Sutatenza.

La radio llegó a Colombia mediante los radioaficionados que desde 1923 importaron receptores-transmisores y empezaron a escuchar emisiones provenientes de Estados Unidos, Alemania y Eindhoven (Holanda, sede de la casa Philips), así como las señales de la BBC de Londres y Radio Francia. A finales de 1928 se constataba una paradoja: Bogotá era tal vez la ciudad de América Latina en donde funcionaban más aparatos de onda corta, pero también era la única capital de la región en donde no funcionaba una estación radiodifusora.

Esta minoría presionó al gobierno para que Colombia tuviera una estación con fines informativos y culturales. En 1929 el Estado decidió montar la primera emisora oficial; así comenzó labores la HJN, que en 1940 pasaría a ser la Radiodifusora Nacional. El 8 de diciembre de 1929 comenzó a emitir la HKD, que más tarde sería La Voz de Barranquilla.

En su primera etapa, la HJN transmitía de lunes a sábado entre las 8 y las 10 de la noche. Además de música, ofrecía conferencias, noticias de Colombia y el exterior, notas de la vida diaria en Bogotá e información bursátil. Para ayudarse en su sostenimiento, la emisora pasaba cuñas publicitarias, pero al llegar al poder la administración liberal de Enrique Olaya Herrera las prohibió con el argumento de que debía ser financiada por el Estado. En 1930 aparecieron varias emisoras comerciales y en 1931 la actividad fue reglamentada. En esta primera época se afianzó el carácter comercial, y a partir de 1935 comenzó a consolidarse de manera definitiva. En 1936 el gobierno prohibió transmitir noticias políticas y multaba a las emisoras que violaban la norma correspondiente, el Decreto 1760. Durante la Segunda Guerra Mundial se hizo necesario estimular el consumo de productos y la radio se encargó de enviar los mensajes. Esto obligó a crear audiencias cautivas, lo que permitió el auge en Colombia de las radionovelas, el radioteatro, los programas de concurso y los shows musicales, así como maneras más novedosas de presentar las noticias. 

En 1945 aparecieron las dos primeras cadenas radiales: Caracol, formada a partir del periódico El Liberal, y RCN, producto de la asociación de varias industrias. En 1950 aparecería un nuevo competidor: Todelar. En el Decreto 3418 de 1954, soporte de la legislación radial vigente, quedó instaurado el dominio del Estado sobre la radiodifusión: “Todos los canales radioeléctricos que Colombia utiliza o puede utilizar en el ramo de las telecomunicaciones son propiedad exclusiva del Estado”. 

La radio se escucha en familia. En los hogares, las familias se reunían alrededor de la radio para seguir las noticias, eventos deportivos y radionovelas.

Sin duda, 1951 fue un año importante. Las voces de Teresa Gutiérrez, Otto Greiffestein, Julio Nieto Bernal, Carlos Arturo Rueda C. y Marcos Pérez, entre otros, acompañaban a lo largo del día a los colombianos con informativos y programas en vivo en los que se presentaban artistas y orquestas. El país seguía embelesado con  los pormenores de la primera Vuelta a Colombia en Bicicleta y se acostumbró a seguir, domingo a domingo, las transmisiones de los partidos del fútbol profesional de la llamada era de El Dorado, así como las competencias hípicas desde el hipódromo de Techo.

En la capital, Radio Santafé conquistaba audiencias con la música popular interpretada en vivo por conjuntos de cuerda y duetos que rescataban melodías nacionales; en el otro extremo, la Radiodifusora Nacional y la HJCK, El mundo en Bogotá, ofrecían las grandes obras de la música universal, así como las voces de poetas y escritores.

Desde finales de los años 40, todas las mañanas, las Escuelas Radiofónicas Populares de Radio Sutatenza se encendían para enseñar a leer, escribir, contar y a mantener la salud del cuerpo y del espíritu a miles de campesinos de las zonas rurales más apartadas del país, cuyo único vínculo con los centros urbanos y el exterior eran las ondas hertzianas. 

La radio, mucho más masiva que la prensa escrita, había logrado lo que hasta hacía poco tiempo parecía imposible: unir al país a través de sus voces y sus sonidos. Pero también abrirlo al mundo.

La radio en Colombia

El 5 de septiembre de 1929 se hizo la primera transmisión radial en Colombia. La HJN, iniciativa del gobierno de Miguel Abadía Méndez concretada por su ministro de Correos y Telégrafos, José de Jesús García, comenzó la programación de dos horas con una interpretación de la orquesta del maestro Alejandro Wills y la lira de Pedro Morales Pino.

El 17 de septiembre, El Espectador comenzó a publicar a diario la parrilla de emisión de la primera emisora colombiana, donde se podía leer:

Comienza a emitir HJN. Foto: archivo particualr
  1. La transmisión comenzará a las 8 en punto con un concierto especial de la Banda de la Policía Nacional, cuyo director es el señor Dionisio González. La banda tocará en el salón especial de micrófonos situado en el Capitolio.
  2. A las 9 la Lira Mozart ejecutará el siguiente programa, organizado por el Almacén Víctor de la Plaza de Bolívar: 1° Chapinero, pasillo de J. Morales; 2° La piscina de Buda, intermezzo de Sodtullo y Vert; 3° Este es el hombre, joropo llanero cantado por los hermanos Lozada; 4° Tiplecito de mi vida, torbellino de Alejandro Wills; 5° La favorita del eunuco, cuento turco de R. Burgos; 6° El bello sexo, bambuco de Emilio Murillo; 7° Coconito, canción mexicana cantada por los hermanos Lozada; 8° Cacerola, fox popular. 
  3. Transmisión de noticias nacionales y extranjeras de última hora y de cotizaciones del Banco de Colombia.
  4. Aunque este programa es bastante extenso y rebasa la costumbre de terminar las transmisiones a las 10 de la noche, es posible que hoy, con objeto de estimular mejor a los radioescuchas, se ejecuten otros números que todavía no están acordados.

Emisoras comerciales que funcionaban en 1944

Comienza a emitir HJN, grupo de radioteatro de la Radodifusora nacional liderada por Bernardo Romero Lozano. Foto: Archivo particular
Bogotá12 emisoras
Medellín9 emisoras
Barranquilla9 emisoras
Cali7 emisoras
Pereira4 emisoras
Armenia3 emisoras
Buga2 emisoras
Bucaramanga2 emisoras
Cartagena2 emisoras
Manizales2 emisoras
Popayán2 emisoras
Santa Marta2 emisoras

Contaban con una emisora: Buenaventura, Calarcá, Cartago, Cúcuta, Girardot, Ibagué, Jericó (Antioquia), Neiva, Palmira, Pasto, Sincelejo, Quibdó, Sonsón, Tuluá y Villavicencio.

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